USO PEDAGÓGICO DE RECURSOS DIGITALES DE BAJO COSTO EN LA ENSEÑANZA DE LENGUA Y LITERATURA EN CONTEXTOS
RURALES DE EDUCACIÓN GENERAL BÁSICA
No obstante, en los contextos rurales, la incorporación de estos recursos no se produce en
condiciones ideales. Persisten limitaciones relacionadas con la conectividad, la disponibilidad de
infraestructura tecnológica y la formación docente, las cuales inciden directamente en el acceso
y uso efectivo de herramientas digitales en el aula. Estas condiciones no solo restringen las
oportunidades de innovación pedagógica, sino que también profundizan brechas ya existentes
entre contextos urbanos y rurales (4,5). En este sentido, se vuelve necesario adoptar enfoques
que partan de las características reales del entorno y no de modelos ideales difícilmente
aplicables en estos escenarios.
En este contexto, el uso pedagógico de recursos digitales de bajo costo se presenta como una
alternativa pertinente. Se trata de herramientas accesibles, muchas de ellas gratuitas o de libre
distribución que pueden utilizarse tanto en línea como fuera de ella, y que permiten aprovechar
al máximo los recursos disponibles sin requerir inversiones significativas (6). Aplicaciones
educativas gratuitas, materiales descargables, recursos audiovisuales y plataformas de acceso
abierto constituyen ejemplos concretos de estas opciones, cuya efectividad depende, en gran
medida, de cómo son incorporadas en la práctica docente.
En el área de Lengua y Literatura, el desarrollo de competencias comunicativas va más allá de la
simple decodificación de textos escritos. Implica la construcción de significados a partir de
múltiples formas de representación, incluyendo lo visual, lo auditivo y lo digital. Desde esta
perspectiva, la alfabetización contemporánea puede entenderse como un proceso multimodal,
en el que los estudiantes interactúan con diversos lenguajes y formatos en función de sus
contextos socioculturales (7,8).
Este enfoque adquiere especial relevancia en entornos con limitaciones tecnológicas, donde el
acceso a dispositivos y conectividad no es uniforme. En estos casos, el uso de recursos digitales
de bajo costo —como teléfonos móviles, aplicaciones offline o contenidos previamente
descargados— permite ampliar las posibilidades de trabajo en el aula, favoreciendo prácticas más
inclusivas. Tal como señalan (7,8), el valor educativo de las tecnologías no radica necesariamente
en su complejidad, sino en su capacidad para mediar procesos de aprendizaje con sentido.
En esta línea, distintos estudios han evidenciado que el empleo de estos recursos puede
contribuir al fortalecimiento de la comprensión lectora, la producción escrita y la expresión oral,
al facilitar el acceso a textos multimodales y a dinámicas de aprendizaje más interactivas. Sin
embargo, su efectividad no depende únicamente de su disponibilidad, sino de la intencionalidad
pedagógica con la que son utilizados. Es decir, las tecnologías cumplen un papel relevante en la
medida en que se integran como mediadoras del aprendizaje, y no como un fin en sí mismas
(7,11).
Desde esta perspectiva, el rol del docente adquiere un carácter central, ya que implica no solo el
uso de herramientas digitales, sino el diseño de experiencias de aprendizaje contextualizadas,
coherentes con las necesidades del entorno. En contextos rurales, esta labor supone además un
ejercicio constante de adaptación, en el que los recursos disponibles son resignificados para
generar oportunidades de aprendizaje relevantes (8,7).
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