EL LEVANTAMIENTO DE COSTOS COMO BASE PARA ESTRATEGIAS DE MARKETING RENTABLES: INTEGRACIÓN ENTRE
CONTABILIDAD DE COSTOS Y TOMA DE DECISIONES COMERCIALES
productos y el despliegue publicitario se ejecutan en absoluta ceguera respecto a la estructura
del levantamiento de costos (1).
El levantamiento de costos se define técnicamente como la ingeniería de rastreo,
parametrización, asignación y auditoría de todos los desembolsos requeridos para mantener la
operatividad de una empresa (2). La exactitud de este procedimiento es el eje gravitacional para
la toma de decisiones comerciales, puesto que suministra la base de datos necesaria para
dictaminar la viabilidad financiera de las carteras de productos, la rentabilidad neta de los
segmentos de clientes y el desempeño económico de los canales de venta (3). En un teatro de
operaciones comerciales caracterizado por la erosión de los márgenes y un comprador
hiperconectado, la integración entre la contabilidad de costos y el marketing es un requisito
ineludible para preservar la superioridad competitiva (4).
A escala internacional, las metodologías de levantamiento de costos han sufrido una
metamorfosis radical, abandonando las asignaciones volumétricas tradicionales para abrazar
modelos algorítmicos como el Costeo Basado en Actividades (ABC) y el enfoque de Costo Objetivo
(Target Costing). Estas disrupciones han habilitado una lectura microscópica de la rentabilidad
(5). Investigaciones de frontera evidencian que herramientas de alta precisión como el Time-
Driven Activity-Based Costing (TDABC) no solo logran una dispersión exacta de los costos
indirectos, sino que visibilizan los nichos de capacidad ociosa. Dicha capacidad, al ser identificada
por la contabilidad, puede ser transferida a los planificadores de marketing para detonar
estrategias comerciales altamente rentables y sin necesidad de inyectar nuevo capital (6).
El espectro geográfico latinoamericano presenta distorsiones contextuales que exigen un análisis
calibrado. Las matrices productivas de la región adolecen de inestabilidad macroeconómica
recurrente, vastos sectores operando en la informalidad y una hegemonía de las Pequeñas y
Medianas Empresas (PYMES), las cuales padecen déficits de capital para integrar plataformas de
gestión de alto nivel (7). Audiciones empíricas en Colombia, México y Chile certifican que, aun
con la aceleración digital inducida por la emergencia sanitaria global, una fracción alarmante de
corporaciones insiste en emplear sistemas de costeo arcaicos. Estos sistemas distribuyen el gasto
indirecto bajo variables de volumen, generando una ceguera analítica que desfigura por completo
la estructura real de los márgenes (8,9).
Extrapolando este fenómeno a la República del Ecuador, la dinámica productiva mimetiza
fielmente el patrón regional. El conglomerado comercial ecuatoriano, cimentado casi en su
totalidad sobre micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), colisiona frecuentemente
contra barreras formativas al intentar profesionalizar su contabilidad de costos (10). Escrutinios
académicos localizados en Guayaquil, Quito y Cuenca revelan que un porcentaje crítico de
gerentes desconoce los parámetros exactos de su levantamiento de costos. Por ende, la toma de
decisiones comerciales se fundamenta en la imitación de precios de la competencia o en sesgos
psicológicos (11). Esta asimetría de información desencadena estrategias de marketing ruinosas:
descuentos que fagocitan la utilidad líquida, inversiones promocionales en canales con
rentabilidad negativa y categorizaciones de clientes basadas exclusivamente en la facturación
bruta, ignorando el costo real de servir a cada comprador (12).
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